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Archive for 3 octubre 2009

Pude sentir como la vida se escapaba de mi cuerpo, como me iba desvaneciendo en sus brazos, mientras él se bebía mi sangre que fluía sin parar desde mi cuello, no tenía manera de evitarlo, ni de defenderme, estaba segura de que iba a morir.

De repente sin previo aviso dejo de beber, hizo que la sangre se estancara y que la herida cicatrizara, quise decir algo pero me desmaye en al borde de la muerte.

Me desperté cansada y a la vez aterrada, hacia mucho tiempo que no tenía una pesadilla que pareciera tan real y aunque no lograba recordar todo el sueño, solo pensar en el me hacia temblar de pies a cabeza, por suerte ya me encontraba despierta y a la luz de la mañana, la mordedura de un vampiro es más su existencia misma parecía algo ridículo, por lo que me di una ducha con el objetivo de despejar mi mente de los temores nocturnos y empezar bien el día.

Después de la refrescante ducha me sentía como nueva, así que me vestí rápidamente, pero al mirarme en el espejo para colocarme el collar, el grito de horror se escapo de mis labios antes de que pudiera reaccionar, en mi cuello dos diminutas marcas rojas se encontraban en el lugar exacto en que él ser de mi pesadilla me mordiera, ahí innegables e imborrables dos maracas que me hicieron recordar de golpe la mayor parte de la pesadilla, pude sentir el terror recorriéndome la piel como un escalofrió.

Deje el collar tirado y tome una bufanda del clóset para poder ocultar las marcas y termine de arreglarme, agarre mi bolso y tome la perilla de la puerta, sentía pánico de salir a la calle, pero tampoco me podía quedar encerrada, debía ir a trabajar y no tenía tiempo para analizar lo que estaba sucediendo.

El trayecto al trabajo fue una tortura, me sentía observada, como si todos supieran lo que estaba pasando en mi cabeza, además tenía la sensación de que esa cosa estaba por ahí asechándome desde la oscuridad, apenas podía reprimir las ganas de gritar, de salir corriendo en cualquier dirección.

Por otra parte sentía que la cabeza me iba a estallar con tantas ideas rondándome, ya que aun cuando no quisiera pensar en nada, no dejaba de buscar una explicación lógica y menos aterradora para las marcas en mi cuello, quizás solo fue mi imaginación sobre excitada por la pesadilla o a lo mejor tan solo era una picadura de algún insecto, o quizás yo me había rascado sin darme cuenta, pero si era lo último las marcas deberían haber desaparecido, y aun estaban allí.

Llegue al trabajo hecha una jalea incapaz de controlar mis movimientos o mis ideas, demasiado torpe para pasar desapercibida, choque con todo lo que se me interpuso en el camino hasta mi oficina, y podía sentir en mi espalda las miradas curiosas y los comentarios sobre mi extraño comportamiento, en ese momento me odie por ser tan débil y no poder disimular.

Entre en mi oficina rápidamente sin darle explicaciones a nadie por mi evidente torpeza, rodee mi escritorio y me deje caer en la silla como peso muerto, tenía ganas de llorar, de gritar, me sentía aterrada, saque el espejo para mirarme el cuello de nuevo, pero me  daba miedo, finalmente junte valor y levante el espejo con una mano mientras que con la otra moví la bufanda, ahí seguían dos pequeños puntos en mis cuello, pero ya no estaban rojos, se habían tornado morados como si me hubiesen dado un golpe con algo muy fino, por ejemplo un punzón, desvíe el espejo hacia mi rostro y me sorprendió lo pálida que estaba, además de las ojeras que parecían mas marcadas que de costumbre.

Tenía que ponerme a trabajar quizás eso me distrajera de toda la locura que tenía en mi cabeza, así que me concentre en la ruma de informes por revisar que me esperaba en el escritorio, definitivamente eso me haría pensar en otra cosa. Pero para la hora de colación no había logrado pasar del primer informe y mi mente no dejaba de divagar, no podía concentrarme por lo que decidí declararme enferma y pedir permiso para ausentarme en la tarde, mi palidez era tal que me recomendaron ver medico, no fuera a tratarse de algo más grave.

Me regrese de prisa al departamento, solo me detuve a comprar pan y algo de fruta, tenia hambre y sueño, así que en cuanto llegue al departamento, deje las compras en la cocina, fui a mi cuarto por una manta de polar y me tire en el sillón del living a dormir un rato, cuando desperté ya había anochecido y la habitación se encontraba a oscuras, me enderece con la intención de cerrar las cortinas, prender las luces y comer algo, pero al moverme la horrible sensación de que ahí en algún lugar del cuarto protegido por la oscuridad alguien o algo me estaba observando me paralizo, no supe que hacer, a lo único que atine fue a tratar de encender la luz pero no alcance a moverme, él fue más rápido y me atrapo antes de que yo pudiese reaccionar y en medio de aquella oscuridad pude ver sus ojos brillando como los de un gato, en el momento en que me clavaba nuevamente los colmillos en el cuello, lance un grito con todas las fuerzas que aun me quedaban en los pulmones.

Sentí que me sacudían, abrí los ojos, la luz estaba encendida y la amiga con la cual compartía el departamento me estaba mirando, me pregunto si me encontraba bien y me explico que me había escuchado gritar desde su pieza y que por eso me había despertado, yo no le conteste nada y corrí al baño a mirarme en el espejo, me revise frenética pero no tenía ninguna marca, absolutamente nada y tampoco estaba pálida.

Volví a la pieza, mire a mí amiga y le di las gracias por haberme despertado, le pregunte si quería un café me respondió que bueno y fuimos a la cocina, mientras lo bebíamos le relate mi pesadilla, cuando termine ella se largo a reír y me contesto que definitivamente no más películas de terror para mi antes de dormir, me reí también y me volví a mi cuarto para tratar de seguir durmiendo.

Me costo conciliar el sueño nuevamente, pues aunque ahora tenía la certeza de haber estado soñando, no podía dejar de pensar en aquellos ojos perturbadores, que me asechaban desde la oscuridad

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