Le susurro al viento tú nombre con la esperanza de que por un azar del destino, acaso lo escuches repitiendo tu nombre, le susurro que me gustas, que no te puedo apartar de mi mente, le pido que te envuelva y te lo repita entre susurros al oído.
Suena tonto, pero solo al viento me atrevo a decirle tú nombre, el que se mete por todas las rendijas y parece tan curioso, sea quizás el único que me pueda guardar el secreto.
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